miércoles, 25 de abril de 2007

Primero los chicos


La última de Ricardo La Volpe es que ahora confiesa que para ganar el campeonato se deben incorporar jugadores con más experiencia. Bien.

Más allá que ésta frase sea una más de las que se repiten y se repiten en el fútbol argentino (aunque no por eso deje de ser eficaz), suena a que el Bigotón la trae a la mesa como una novedad. Y no contento con eso, asegura que hay que gastar plata si se quiere estar en la conversación.

Entre líneas está diciendo que va a cumplir, cual trámite largo, las ocho fechas restantes, y además, según su interpretación, le augura una rápida eliminación de la Copa. Porque, recordemos, con un plantel de 24 años de promedio más un deschavetado en el arco no se puede ganar nada.

Sigamos. Es sorprendente que ningún dirigente levante la voz ante esta parcial renuncia de La Volpe. Por sus palabras, no haría falta que se presente a dirigir al equipo en el Clausura. Pero…¿y si en la Copa se va enseguida? Listo, ya está. A casa.

Pongamos que sea cierto lo que afirma Richard. Aunque, lo que dijo permite ver incapacidad en el DT para hacer de su joven plantel un equipo aguerrido que quiera desmitificar su frase. Con esto, hace sentir a los jugadores culpables de no ganar por el sólo hecho de ser novatos.

Pregunta: ¿Por qué se lo llama incapaz a La Volpe? Porque allá por mediados de los noventa había un equipo que arrasaba en Holanda y en Europa. Daba cátedra de fútbol en la ciudad de Amsterdam y el profesor se llamaba Louis Van Gaal. Sus alumnos no eran muy experimentados salvo Frank Rijkaard (actual DT del Barsa) y Danny Blind, pero había otros que aprendían rápido: Clarence Seedorf, Edgard Davids, Patrick Kluivert, Marc Overmars, y otros nenes más.
Aunque La Volpe crea que sólo se puede triunfar con jugadores más grandes y de mayor trayectoria, tiene que saber que para llegar a cosas grandes, primero, debe convencer a sus dirigidos.

miércoles, 18 de abril de 2007

La estatua aguanta, pero no aquí



Con el presente repetido de Racing, parece que campeonato tras campeonato pasaran siempre la misma película en el Cilindro de Avellaneda: Los hinchas a los gritos, pidiendo la cabeza del DT de turno, lamentándose por otro año perdido, por los jugadores que no ponen…Lo mismo, siempre lo mismo.


Aunque lo que sucede en este Prestobarba es distinto. Mostaza es el técnico. Al que pedían por encima de todos los mortales, a la estatua, al paso a paso. Y paso a paso, la estatua se va poniendo opaca, perdiendo el brillo, y parece que nadie quiere sacarse una foto al lado de ella.


Esta es una costumbre muy argentina. Que vuelva aquel que con ese estábamos mejor. Se cree que con sólo la vuelta de una persona todo va a cambiar. No importa su proyecto, su pasado inmediato, ni nada. Interesa que vuelva a repetir lo hecho; y por más que los hinchas de Racing avizoraban que se iban a pegar el palo con Merlo, se lo pegaron igual. Y ahora no lo quieren ni cerca, eso sí, le reconocen todo lo bueno que ha hecho por la Acadé.


Ha pasado en otros clubes, sin ir más lejos, en San Lorenzo se rogaba por el regreso del Bambino Veira, y así se tuvo que ir. Como no logró hacer el milagro del 95, pero diez años después, se fue, y con nuevos apodos: Mentiroso, ladrón, caradura y algunos más.


Racing va camino a eso. A que Mostaza se siente por última vez en el banco local.
Este es un aviso también para los de River, que no movieron un pelo cuando lo fueron a Ramón, y ahora no soportan a Passarella, y lo exigen de vuelta al Pelado en Nuñez.


Sin dudas, lo que importa es el proyecto, también el plantel y el DT. Pero lo que más prevalece es la tolerancia. Para más, visiten http://www.manutd.com/ y vean cuanto hace que trabaja ahí un tal Alex Ferguson.

martes, 10 de abril de 2007

Ir o no ir, la cuestión de Passarella


El dilema del Kaiser para este domingo es algo que no tenía en mente a principio de año. Seguro que por su cabeza rondaba la imagen de un River revolucionario que era firme candidato en la Copa y en el campeonato.


La forma de jugar de River es duramente cuestionada por sus hinchas y aparentemente por los mismos jugadores. Los propios hinchas, amparados en la frase “esto es River”, prefieren un equipo que vaya para adelante y sea protagonista en cualquier cancha que pise. Al viejo estilo, y no como este team de Passarella que opta por una manera de jugar que tiene más que ver con los tiempos que corren pero en otra forma de campeonato. Por ejemplo, un Mundial.


La Italia campeona de Lippi empleaba una estrategia similar. Pero que da resultados en torneos cortos, en los que hay que enfrentarse uno contra uno, donde los demás salen a buscar y al final triunfa el que más espera. Para la popular seguro que el veredicto es que no juega a nada, pero es una nueva especie de fútbol. Para más ejemplos, Grecia campeona de la Euro 2004.


Passarella creyó que esta forma de afrontar los partidos era la solución, pero en el Clausura se las vio con que contra Arsenal no puede salir a esperar. Más que nada por el canto de tribuna que exige que se ataque con diez y se defienda con cuatro. Este mismo canto que hace poner nerviosos a los jugadores y les quema los papeles con lo que aprendieron en la semana.


Claro, para muchos puede ser que no entiendan cómo en el verano le pasó el trapo a Boca y al resto, y ahora no pueda tirar un corner contra el Caracas. Puede que eso no cambie, y es más, a lo mejor el domingo le gane a Boca dando clase sobre el contraataque. Es muy factible que eso suceda.


En fin, en La Boca se verá si el esquema de Passarella es excelente para este tipo de partidos, o si queda en evidencia de que no tiene plan B, y para él es lo mismo enfrentar a Boca que a la Liga de Quito en el Monumental.

miércoles, 4 de abril de 2007

Prudencia cero


Por estos tiempos es recurrente hablar sobre la falta de coherencia en el fútbol. Tanto de parte de los protagonistas, llámese jugadores, dirigentes y cuerpo técnico, como por el lado de los hinchas, los que se sientan del otro lado del mostrador. Así como los periodistas.

El caso de San Lorenzo es claro testigo. Ya pasaron en fila Gorosito, Veira, Alfaro, y por último, Ruggeri. Y no es que los planteles que tenían a disposición éstos fueran muy distintos del que ahora cuenta con Ramón como técnico. Orión, Adrián González, Bottinelli, el Malevo en el último tramo, Lavezzi, más Peirone, Ulloa y otros más que siguen en Boedo también fueron protagonistas de la escena más común del fútbol argentino: Salida de la cancha con la cabeza gacha y sonándose los mocos con la camiseta bajo una lluvia de puteadas.

Ahora, cómo puede ser hace cinco minutos el mismo Malevo Ferreyra era un perro, gallina, más otras cosas, y ahora es un jugador que sabe amoldarse a las necesidades del equipo cuándo éste lo necesita. Cómo puede ser que Lavezzi era otro proyecto tirado a la basura y hoy día no hay quién pueda marcarlo. ¿Habrá explicación?.

A primera vista, es evidente que Ramón tiene gran parte de mérito en que todos quieran usar la chomba negra y blanca. Pero nada hay para que en dos días se rumoree que los jugadores le quieren hacer la cama y para que digan “que no sabe llegarle al grupo”. Quizás tan sólo una derrota inesperada ante semejante arranque ganador.

En la buena, todos son muy exitosos, hasta que un tal Lujambio saque pecho declarando que Patricio Hernández está grande y que ahora hay que ser joven y de pelo largo para ser exitoso y tener un plantel que te respete. Sólo un paso hay.

De lo contrario, pregúntenle a Gustavo Alfaro cuando dirigía a los de camiseta azulgrana. Venía todo bárbaro, conocía la diferencia “entre un equipo y un plantel”, según los plateístas de Boca, hasta que se comió un baile bárbaro contra Instituto en Córdoba. Por aquel momento, el actual DT de Arsenal argumentó que los players habían caído en algunas desconcentraciones que le habían costado la derrota. Listo, sábanas blancas, almohada mullida y hecha la cama para Alfaro.

Entonces, tanto para hinchas como protagonistas, tal vez no tendrían que caer en el “…es el equipo de Ramón…”, y sí ser más prudentes al analizar a su equipo. Porque de campeonatos ganados antes de tiempo, hay varios especialistas, pero de grandes ganadores hay algunos pocos que siguen dando vueltas por ahí.


Foto: www.espndeportes.com